Así se accede al nuevo permiso laboral pagado para cuidar a niños terminales

Desde el 1 de enero comenzó a operar está nueva cobertura de la ley Sanna. Antes ya cubría a cuidadores de niños con cáncer y trasplantados.

Hasta antes del pasado 1 de enero, los padres de un niño desahuciado por una enfermedad terminal no sólo debían luchar contra la crueldad de dicho destino, sino también contra la disyuntiva de dedicarse al trabajo o a cuidar a su hijo en sus últimos días. La situación cambio el 1 de enero con la entrada en vigencia de una nueva cobertura del Seguro para el Acompañamiento de Niños y Niñas (Sanna), que permite al padre, la madre o a quien tenga a cargo un niño en fase terminal, ausentarse de su trabajo por un tiempo determinado y recibir un subsidio que reemplaza en forma total o parcial sus ingresos.

El nuevo beneficio fue dado a conocer este jueves por la ministra del Trabajo, María José Zaldívar, junto al subsecretario de Previsión Social, Pedro Pizarro y al superintendente de Seguridad Social, Claudio Reyes, durante una actividad realizada en la Fundación Casa Familia, dedicada a los niños y niñas tratados por cáncer. ‘Esto implica un gran avance, porque permite a los padres de estos niños enfocarse en el acompañamiento y no en la mantención de sus fuentes laborales y de sus ingresos, preocupación en la que estaban supeditados a la buena voluntad de sus empleadores’, explica el subsecretario.

La ley Sanna, creada en 2017, hasta ahora entregaba el beneficio de permiso pagado a los padres o cuidadores de niños y niñas enfermos de cáncer y a aquellos que hubieran tenido el transplante de órganos sólidos y de células madre. ‘A fin de año entrará en vigencia la modalidad que beneficia a los padres de niños y niñas menores de 15 años que hayan sufrido accidentes con peligro grave de muerte’, agrega Pizarro. Desde su inicio, la ley Sanna (21.063) ha cubierto a 782 menores, con un subsidio promedio por licencia de $430.441 en el caso de los hombres y de $352.363 en el de las mujeres.

¿Quiénes pueden acceder?

Todos aquellos que estén en el estado o fase terminal de la vida. La ley define este estado como ‘aquella condición de salud en que no existe recuperación de la salud del niño o niña y su término se encuentra determinado por la muerte inminente’. Dentro de esa condición de salud se incluye el tratamiento destinado al alivio del dolor y los cuidados paliativos por cáncer avanzado. Desde la subsecretaría de Previsión Social aclaran que la condición de inminente la define el médico tratante. El permiso, además, se puede generar a partir de cualquier patología.

¿Qué hay que hacer para acogerse?

La condición de salud del niño debe ser certificada por el médico tratante del menor y ratificada por el director del área médica del prestador institucional de salud respectivo (Fonasa o isapres).

¿Cuánto dura el permiso?

El tiempo del permiso parte en el momento en que se certifica el estado de salud del niño y hasta su muerte. Si ésta no ocurre en un plazo de 90 días, el médico debe emitir un nuevo informe, el que también deberá ser ratificando por el director médico. El permiso puede ser renovado cuantas veces sea necesario.

¿Qué documentos se deben presentar?

El médico tratante debe emitir al trabajador o trabajadora una licencia médica; también deberá entregar un informe (Informe Complementario Ley Sanna), que acredita la condición terminal del menor y, además, el informe escrito respectivo del director del área médica.

¿Dónde se accede a más información?

La Superintendencia de Seguridad Social, Suseso, entrega información en sus 15 agencias regionales y en el Call Center 22620 4500, en la opción #3. Todos estos datos se pueden encontrar en la web Suseso. cl (https://bit.ly/30dxW0Y).


Recuadro

Una mamá cuenta su historia: ‘La ley nos ayudó mucho’

La contadora auditora Maritza Navarro hizo uso de la modalidad de la ley Sanna que permite tomar una licencia pagada a los padres de niños enfermos de cáncer. ‘Mi hijo fue diagnosticado con leucemia linfoblástica cuando cumplió 12 años, justo cuando comenzó a operar la Ley Sanna. Gracias a ella yo me tomé una licencia pagada y durante seis meses lo pude acompañar en su tratamiento’, cuenta. 

Navarro dice que antes las madres tenían que conseguir licencias psiquiátricas para poder cuidar a sus hijos, lo que las obligaba a estar yendo constantemente a peritajes. ‘Afortunadamente Tomás ya se recuperó y la ley nos ayudó mucho’, añade.

Fuente: Las Últimas Noticias, Economía, 10 de enero de 2020.