El Mercurio: Siete de cada diez chilenos dicen que el uso de licencias médicas fraudulentas es frecuente.

Pese a la normativa que penaliza la mala utilización de estos certificados, existe una normalización y una intención de bajar el perfil a esta ‘recurrente’ práctica entre los trabajadores.

Como el derecho que tiene el trabajador de ausentarse o reducir su jornada de trabajo durante un determinado lapso de tiempo, en cumplimiento de una indicación profesional certificada por un profesional de la salud, reconocida por su empleador en su caso y autorizada por la Compin o isapre. Esta es la definición que utiliza la Superintendencia de Salud para definir a las licencias médicas, certificados que pueden ser vulnerados dando un mal uso a esta práctica de protección social-laboral. 

De acuerdo al informe elaborado por Inmune —firma del Grupo Alto—, siete de cada diez chilenos declaran que el uso de licencias médicas fraudulentas o injustificadas es una práctica frecuente o muy frecuente dentro de los trabajos (ver infografía). Álvaro Díaz, gerente general de Inmune, explica lo llamativo y normalizado que se encuentra en la población el mal uso de las licencias. ‘El 41% declara que es frecuente y otro 28% muy frecuente (69% entre ambos). En números gruesos, de los ocho millones de trabajadores en Chile, solo seis millones tienen derecho a licencia médica, ya que son estos los que se encuentran bajo una formalidad laboral que les permite acceder a estas prestaciones de salud’. 

Asimismo, se identificó que el 56% de los encuestados de Fonasa tiene la percepción de que el uso de licencias médicas injustificadas ha aumentado en los últimos años y el 24% lo justifica, porque el sistema de salud es injusto. Mientras que el 47,2% de los clientes de isapre percibe que han aumentado y el 23% cree que es por lo injusto del sistema. El director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello y exsuperintendente de Isapres, Héctor Sánchez, comenta que el formato y las restricciones protegen bastante bien al trabajador, ‘tan bien, que incluso pueden llegar a ser un incentivo perverso que fomenta su mal uso. Más que el abuso y fraude que realizan ciertos profesionales, lo que es más frecuente es que, dado el formato que tenemos, existen muchos incentivos para extender estos certificados’. 

Cabe destacar que en el caso de las licencias médicas comunes, el pago de la remuneración no percibida por ausencia tiene ciertas restricciones. Cuando los certificados son emitidos por menos de 10 días, el pago del salario por parte de las isapres o Compin (Fonasa) se genera a partir del cuarto día de reposo, mientras que si supera los 10 días, el pago se realiza completo, con el tope legal establecido que está en torno a $1,5 millones. Sánchez añade que ‘mientras la estructura no se cambie, los incentivos van a estar puestos y, por lo tanto, los mecanismos de regulación pasarán a ser tremendamente importantes’.

Desconocimiento sobre la penalización

Con relación a la Ley 20.585 sobre uso y otorgamiento de licencias médicas, el 75% de los encuestados declara desconocer que en 2012 se aprobó una norma que tipifica penalmente como delito el uso indebido. En cuanto a los responsables de esto, los resultados muestran que un 68% afirma que tanto el médico como el paciente son responsables de la emisión de una licencia médica injustificada. 

Rodrigo Varela, gerente legal de Inmune, señala que ‘en comparación con la encuesta de 2018, la percepción de fraude se mantiene y va en aumento, lo cual es negativo, sobre todo porque se justifica como un daño para el sistema de salud que es considerado injusto. Sin embargo, el financiamiento de las licencias médicas falsas se paga con parte del 7% de impuesto de todos los chilenos, por lo que nos daña a todos, no solo al sistema’. Díaz añade que en 2010, previo a la ley, se detectó que cerca de un 23% de las licencias médicas emitidas fueron declaradas injustificadas. Hoy, según cifras de la industria, se estima que alrededor del 30% de estos certificados son fraudulentos.

21% califica esta mala práctica como solo ‘una falta’

Pese a lo normalizada que está la adulteración de las licencias médicas y a la penalización de esta misma práctica, el 66% cataloga como un ‘delito’ o un ‘delito grave’ presentar licencias médicas compradas y/o sin estar realmente enfermo, sin embargo, destaca por sobre lo anterior un 21% que solo la considera ‘una falta’. Incluso, un 3% de los encuestados indica que esto es un acto legítimo. En tanto, el 73% de los encuestados declara que sentiría mucho remordimiento si presentara este tipo de permiso laboral. 

El gerente general de Circular HR de Fundación Chile, Philip Wood, advierte que se deben tener en cuenta los niveles de agotamiento que presentan los trabajadores en sus respectivos puestos y/o labores. ‘Se deben identificar variables que puedan amortiguar el agotamiento en las personas y, por ende, aumentar el engagement (compromiso). También es importante identificar grupos de riesgo, para poder tomar medidas frente a posibles casos de estado de total agotamiento, es decir, quienes están en riesgo de licencias médicas o bien de dejar la organización’, dice el ejecutivo.

Fuente: El Mercurio, Capital Humano, Economía y Negocios, pág. 9, 12 de Agosto del 2019.