Elmercuriovalpo.cl: Rodrigo Varela, Gerente Legal Inmune: “SOMOS LA GENTE HONESTA QUIENES COSTEAMOS LA LICENCIA MÉDICA MAL UTILIZADA”

– ¿A qué se debe que exista tanto escepticismo respecto de la justificación de las licencias médicas, donde un 74% indica que la duda es una situación frecuente o muy frecuente?

– Nosotros entendemos que ese porcentaje, en definitiva, lo que está demostrando es que la gente tiene una percepción y creencia al día de hoy: que el mal uso de la licencia médica es algo que está instaurado dentro de la cultura de los chilenos. Por lo tanto, lo preocupante es que existe un desconocimiento respecto de las sanciones que conlleva el mal uso de las licencias médicas, como también del daño y perjuicio que se le provoca al sistema de salud en general.

Un 66,1% califica la presentación de licencias injustificadas como delito. ¿Está de acuerdo con esta percepción? ¿Qué medidas se debería tomar, para fortalecer la aplicación de la Ley 20585?

El mal uso de una licencia médica conlleva penas que van aparejadas entre los 61 días a los tres años de cárcel, tanto para el doctor que emite una licencia médica sin justificación como para el afiliado que la utiliza, ambos tienen la misma responsabilidad penal. Si bien se están haciendo esfuerzos, tanto en el sector público como privado, como potenciar las licencias médicas electrónicas, lo cual disminuiría las facilidades de hacer mal uso de un permiso de salud, se deben implementar políticas públicas de todos los sectores, que permitan informar y educar a todas las personas sobre las consecuencias negativas que implica la mala utilización de las licencias médicas. Lo que se debe hacer es optar por un cambio cultural de nuestra sociedad, que tome conciencia del grave daño que provoca este delito.

El 86,4% de los encuestados señalaron que Fonasa se ve más afectado por las licencias médicas injustificadas. ¿Qué consecuencias puede acarrear este fenómeno en la salud pública?

– Si vemos el porcentaje de afiliados a Fonasa, es mucho mayor que los del sistema privado, estamos hablando de una proporción de 80% a 20%. Por lo tanto, donde hay más mal uso de licencias médicas, es donde más asociados existen y asimismo, con tanto afiliado hay una menor fiscalización, respecto de este hecho. Estamos hablando de un perjuicio económico anual cercano al US$450 millones, al día de hoy, y si esto sigue así, vamos a llegar a un momento donde tendremos menos recursos para poder costear todas las prestaciones de salud. Es por esto, que las personas deben tomar conciencia que las licencias médicas se pagan con el 7% de todos los chilenos y cada vez que una persona incurre en este hecho, somos la gente honesta quienes le costeamos esa licencia médica mal utilizada.

– En un informe dado a conocer por la Superintendencia de Salud, se observa un rechazo de 11,4% en Fonasa y 40,6% en Isapres a las licencias por trastornos mentales. ¿Deben tomarse medidas especiales, considerando la relevancia que ha tomado la salud mental en Chile?

-Estamos absolutamente de acuerdo con que no es posible que al día de hoy desconozcamos un aumento en las enfermedades psiquiátricas que sufre la población. Sin embargo, en nuestra experiencia, hemos observado que es en estas patologías donde se encuentran la mayor cantidad de licencias médicas mal utilizadas. Esto dice relación con que son las de más difícil fiscalización y donde los médicos, muchas veces, se ven obligados a otorgarlas de acuerdo a lo que señala el propio paciente. Acá nos encontramos con algo puntual y es que en Chile no existe una ley de especialidad médica. lo cual es urgente, para permitir que sólo los especialistas vean este tipo de enfermedad porque es la única forma en que van a poder rehabilitar de manera fehaciente las personas que así lo necesiten. Nosotros observamos que muchas veces, médicos con especialidad diferente a la psiquiátrica tienen por años a pacientes en rehabilitación y resulta que no son especialistas, y las personas pasan largo tiempo sin mejoras reales, así que es algo en lo que debemos trabajar.

-¿A qué asocia que el rechazo en Isapre sea mayor al que se ve en Fonasa? ¿Los estándares privados son muy altos o los públicos muy bajos?

– Acá hay varias cosas. En primer lugar, existe un círculo vicioso donde el mal uso de las licencias médicas ha hecho que nos encontremos ante una desconfianza entendible en las contralorías médicas, por tanto, aquí pagan justos por pecadores, donde gente que realmente está enferma, ve cómo sus licencias son cuestionadas o han demorado sus pagos por culpa de una minoría. Ahora bien, aunque existe mayor rechazo en primera instancia por parte de organismos privados frente al sector público, en definitiva las Isapres son las que pagan más licencias, porque en segunda instancia, las Compin, tienen una alta tasa de rechazo respecto de la primera resolución. Entonces, cuando uno va al final del pago de una licencia médica, los números se dan vuelta y las del sector privado son más pagadas que las del público.

– En el citado informe se revela que algunos de los mayores índices de rechazo por parte de Isapres se presentan en regiones mineras.
¿Cree que exista una relación al respecto?

-El trabajo minero es de mucha exigencia, donde además hay sistemas de turno el cual, pudiese ser, que muchas veces instara a las personas a solicitar más fácilmente las licencias. No tenemos un estudio acabado respecto de si es que dicha relación es tan verídica, pero la región de O’Higgins es una zona donde, hasta el día de hoy, está dentro de las zonas críticas en cuanto a la emisión de licencias médicas sin fundamento y tanto el sector privado como el público han intentado intervenir, mediante una serie de acciones legales y administrativas para poder controlar este momento de licencias médicas.

Este año también hubo una serie de problemas en el COM PIN por la demora en el pago de licencias. ¿Qué papel juegan en este escenario las licencias médicas injustificadas? ¿Qué otros factores pudieron incidir?

-Actualmente hay una intención, tanto en Fonasa como en Isapre, de hacer mejoras en los Compines, hemos visto una serie de innovaciones para efectos de apurar los pagos. Sin embargo, como dije anteriormente, tanto en el sistema público como en el privado, el hecho de que exista una gran cantidad de licencias médicas sin justificación, provoca que las contralorías tengan que hacer una revisión más exhaustiva respecto a cada una de las licencias, lo cual provoca también un retraso. Ahora bien, el problema de fondo en estos organismos va más allá de esta desconfianza y tener que hace una mayor verificación, y tiene que ver con que hay una estructura que no está acorde con los tiempos.

Por lo tanto, el llamado es que se les dote de infraestructura y personal suficiente, para que realicen de mejor forma sus funciones y poder acelerar tanto las resoluciones como los pagos, a cada una de las personas que presenta su licencia médica.

Fuente: Elmercuriovalpo.cl, Domingo de Reportajes, Domingo 10 de Noviembre del 2019.